La frase “Uy, soy re colgada(-o)” es sinónimo de “Uy, me cago en el resto”.
viernes, 7 de octubre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
Tiempo loco, ¿no?
Hay comentarios que no entiendo, pero para nada, ¿eh? Tarde de verano. No mucho calor. Estoy tomando mate con un muchacho en su casa. Ya hemos –en otras oportunidades– intercambiado lo que Sabina llama “física y química”, (dicho sea de paso, Sabina me tiene el ojo en compota ya). La charla se extiende. Se distiende. Hasta que él: “Sos alta ¿eh?”, (dato: estoy sentada en la cabecera de la mesa; dato más: me conoce hace semanas ya). “Ah, sí, no tanto”, digo yo. En ese momento pasa, pero luego –mejor dicho ahora– me pregunto: ¿a qué carajo viene ese comentario? Sos alta, ¿eh? Sí, pelotudo, soy alta ¿Y? Vos tenés dos brazos, sí. ¿Y? A ver, no es que me violente y le sacuda una patada voladora; en ese momento, la acotación acertada de mi acompañante pasó sin pena ni gloria. No descarto nada por un comentario así; esbozo palabras más superficiales, obvio. Pero, ahora, que estoy al pedo y razono: ¡qué pavada sin sentido, por favor! En realidad, todo toma otra dimensión cuando una tiene ya un acervo de frases vacuas en su haber. Por ejemplo: San Telmo. Bar. Luz tenue. Primera cerveza en la mesa cuadrada. Él, en un lado.Yo, sentada en el lado contiguo y apoyada sobre mi propio brazo (medio con sueño, debo reconocerlo… venía sin dormir un par de días ya). Él (jugando con mi cabello): “¡¿Cuánto pelo tenés?!”. ¿Qué puedo comentar acá? ¿Se entiende a dónde voy? Digo, qué frase más boluda: “Cuánto pelo tenés”. Sí, ¡qué sé yo! En el zócalo también tengo bastante, si no fuera por el cavado profundo. No soy exquisita, no. Es que realmente gastamos saliva en palabras totalmente en vano. ¿Qué quiere decir alguien cuando nota que medís más de 1,40? Tampoco es que le pongo 2 metros 10… Y miren que escuché burradas, ¿eh? Del estilo, no te veo como mujer. Mi ex novia me completa (¡¿?!). Tenés ese no sé qué… Nos tenemos afinidad. Me gusta la persona que soy cuando estoy con vos (por favor, esto no es joda, es como el concepto de “el otro” en ciencia-ficción). Yo busco una mujer, no una madre. Puedo seguir años y años, páginas y páginas pero temo colapsar el sentido común.
Cabe decir –en un rapto de piedad– que de tanta frase entrecomillada algo sale, algo queda, algo lindo pasa… alguien sobresale. Siempre alguien sabe callar… callar y compartir el silencio.
sábado, 30 de octubre de 2010
Evitables
No me mires con cara de pobre-chica-por-qué-estará-sola, no me hace gracia. No me tengas lástima porque me quede un sábado a la noche en casa, puedo poner The fight club y tocarme hasta que me dé síndrome de túnel carpiano. No repitas “nunca digas nunca” o “tal vez dentro de tres años querés” cuando contesto que no quiero tener hijos; vos cagás si tenés ganas ahora, no dentro de 19 meses. No me pregunten más “cómo puede ser que una chica linda inteligente divertida profesional esté sola”, es una pregunta totalmente pelotuda y no sé contestarla; y si es retórica… al pedo es enunciarla. No digan cosas como “Si estuviera solo, te hago cinco hijos”, porque no se animan a tocarme ni una teta. Dejen las frases del estilo “te hace falta una buena garcha”, porque cogí anoche y que no te comparta mis encuentros sexuales no quiere decir que sea virgen o frígida. Basta del facilismo de “seguro es torta”, porque me gustan los tipos y si fuera un bombero loco ya te habrías enterado, puedo serlo en el barrio que me vio nacer o a 96 kilómetros de allí. Guardate el “sos genial” si estás por irte a Mar de las Chotas con la rubia lacia. Dejá de sorprenderte ante el “no me gusta Mariano Martinez”, porque no me despierta ni las ganas de abrir la heladera.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Anotatelón
Las mujeres que dicen “las chicas” se creyeron que la vida es una serie sexista de los '90.
viernes, 27 de agosto de 2010
Hablemos de ello
Resulta que un día una chica conoció a un chico. Resulta que a ella le cayó como el orto. Resulta que el tiempo pasó y las palabras cambiaron de intencionalidad. Resulta que un día ella se dio cuenta. Luego hubo otro en el que él incluyó un plural indeseado. Resulta que ella salió y miró al cielo con los brazos clamando: “¡Será de dios!”. Resulta que Onetti y La vida breve. Resulta que se hizo imposible disimular. Resulta que una noche y una esquina. Y la complicidad de una aliada. Luego cuadras a pie, parada de bondi y saludo formal callado de implicancias. Resulta que una vez él dijo lo imposible. Resulta que una historia de amor. Luego, más noches y silencios. Visitantes escudando la intimidad. Resulta que tan fácil. Una sucesión en el tiempo. Resulta que no al 203. Y resulta que una canción. Resulta que una tormenta torrencial anunció la bendición, y otra aún más fuerte tardó en limpiar las secuelas. Resulta que hoy fue el mejor intento.
jueves, 17 de junio de 2010
No soy católica, pero pienso positivo
Gente linda, me llena de felicidad que elijan sonreír y sacarle una buena interpretación a cada suceso de la vida. Creo realmente saludable que el motivo que mueva sus hilos sea la creencia de una conspiración universal para que todos y cada uno de nosotros consigamos lo que deseemos con sólo proponérnoslo. De verdad, felicítolos. Ahora bien, si cada vez que yo comente alguna experiencia, o haga alguna apreciación a viva voz sobre la mierda que fue mi día, o por qué el gran hijo de perra se mandó mudar y no me avisó; si cada vez que yo comparta una situación nefanda ustedes van a venir a decirme que fue por culpa mía, y porque yo no pensé o deseé con todas mis vísceras que eso sucediera, o porque una parte de mí (¿?) no lo quiso así, me sentiré en la obligación de mandarlos al carajo.
Digo y repito, respeto creencias, pero no hagan la gran Testigos de Jehová, no vengan a predicarme el “todo está en tus manos”, no vengan con el “pedí, visualizá, aceptá” porque no creo que todo lo malo que yo considero que ha pasado por mi vida o la de los demás haya llevado tanto trabajo. O sea, lo malo (según Rhonda, que no pidió, visualizó, aceptó sino que vendió millones de ejemplares hasta fumárselos en pipa) pasa porque uno lo llama, sólo con pensarlo ya vino, ya lo convoqué; ahora, lo bueno para que suceda depende de ochenta mantras distintos: ¿cómo es viejo: lo malo responde a un pensamiento incluso involuntario y a lo bueno lo tengo que invitar a fuerza de sonreír ante los dolores menstruales? Que quede claro algo, hay quienes en dios, hay quienes en Mahoma, hay quienes en el casino, hay quienes en los astros, ustedes creen en “la sonrisa ante todo” y lo respeto, como a quienes creen en todos los antes nombrados. Yo, particularmente no creo en nada, salvo en las personas con las que me rodeo hace vidas. Gracias, pero paso… prefiero aplicar mi propio mecanismo de supervivencia sin ninguna burbuja inmunizante.
sábado, 29 de mayo de 2010
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